viernes, 8 de diciembre de 2017

LA NAVIDAD DE UN REBELDE



En aquel tiempo (como en todos los tiempos)
los ricos dominaban el mundo,
eran los más listos y los más guapos,
y hasta los más santos y más dignos de estar vivos.
El Dios de los poderosos estaba inscrito en su partido
y se dedicaba a prepararles los sillones en el cielo.
                      Pero entonces vino el rebelde y dijo :
                      BIENAVENTURADOS LOS POBRES.


En aquel tiempo (como todos los tiempos)
mandaban los astutos,
los que fabricaban la mentira con más ricos colores,
los que desplegaban mejores razones
a la hora de sacar la espada para matar.
                       Pero entonces vino el rebelde y dijo :
                       BIENAVENTURADOS LOS MANSOS.



En aquel tiempo (como en todos los tiempos)
las lágrimas no tenían cotización en el mercado
y la alegría era más importante que la verdad.
                       Pero entonces vino el rebelde y dijo :
                       BIENAVENTURADOS LOS QUE LLORAN.


En aquel tiempo (como en todos los tiempos)
la palabra justicia hacía bonito en los discursos
y sólo era delito cuando la utilizaban los hombres del pueblo.
                       Pero entonces vino el rebelde y dijo :
                       BIENAVENTURADOS LOS QUE TIENEN HAMBRE Y SED DE JUSTICIA.




En aquel tiempo (como en todos los tiempos)
amar era un juego que enseñaban a los hombres cuando niños,
más luego tenían rigurosa obligación de avergonzarse.
                        Pero entonces vino el rebelde y dijo :
                        BIENAVENTURADOS LOS MISERICORDIOSOS.  




En aquel tiempo (como en todos los tiempos)
el que engañaba a mil, valía más de mil
y el dinero valía tanto como el número de zancadillas
puestas para lograrlo.
                        Pero entonces vino el rebelde y dijo :
                        BIENAVENTURADOS LOS LIMPIOS DE CORAZÓN.



En aquel tiempo (como en todos los tiempos)
un hombre con un arma en la mano, era un verdadero hombre.
                         Pero entonces vino el rebelde y dijo :
                         BIENAVENTURADOS LOS PACÍFICOS.



En aquel tiempo (como en todos los tiempos)
la gente tenía que elegir entre la cárcel o la miseria.
                          Pero entonces vino el rebelde y dijo :
                          BIENAVENTURADOS LOS QUE SUFREN PERSECUCIÓN POR LA                                        JUSTICIA. 




                       
                          Y cuando el rebelde terminó de hablar,
              se hizo un minuto de silencio :
              unos pensaban que era un subversivo;
              otros, simplemente, que estaba loco.







(Adaptación del texto de J.L. Martín Descalzo)
(de "Nuestro Barrio", publicación de la Asociación de Padres Midi-Chapelle en Bruselas)







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